Tuvieron que migrar, porque cosechar limones los puso en peligro

Para las familias de Apatzingán, Michoacán sembrar y cosechar limones se convirtió en una actividad peligrosa debido a que el crimen organizado se adueña de sus parcelas y ganancias.

Un productor, de 65 años y originario de Apatzingán, comentó que fue dueño de hectáreas de limones, pero en los dos últimos años, las ganancias ya no eran de él.

“Allá no se puede hablar mucho, la situación es dura, el gobierno lo sabe, pero no quiere hablar. No nos dejan hablar, ni trabajar, no podemos hacer nada”.

Ante esta situación, no tuvo más remedio que migrar a Tijuana, junto a su familia y en donde cumplió 35 días de vivir en la calle porque los albergues están saturados.

Aprovechan las banquetas o los árboles para improvisar camas donde dormir y esperar su turno para ser recibido en un refugio.

El productor compartió su coraje debido a que la violencia, además de apoderarse de su patrimonio, le robó la tranquilidad y actualmente no tiene dinero de lo que fue su negocio.

Detalló que cada caja de limón, el crimen organizado se la compraba a cinco pesos y la revendía a 40 ó 50 pesos, de esta cifra nada era para él.

En esa misma situación se encuentra otra productora, de Nueva Italia, Michoacán, quien por más de tres décadas por tradición familiar se ha dedicado a la siembra de limones.

Dijeron que los bandidos hicieron un inventario de los más de 100 árboles de su campo, por lo que conocían el día de la cosecha. Cada kilo de limón se lo comprobaban a seis pesos, máximo 30 pesos.

La productora comentó que el nivel de amenaza se elevó cuando se le exigieron 200 mil pesos para no secuestrar a sus hijas, por ese motivo decidió huir rumbo a Estados Unidos.

“Tenemos mucho miedo de que nos persigan, nos encuentren porque esa gente no se juega. Con esa gente no se juega, es muy mala y tenemos miedo”, expresó.

Grupos armados aprovechan las huertas abandonadas para entrenar

Habitantes de Tierra Caliente aseguran que personas armadas y con los rostros cubiertos, ingresan todos los días a las huertas de limones abandonadas.

Tepalcatepec, es un municipio ubicado a más de 250 kilómetros de la capital michoacana, y es considerado uno de los principales productores de limón del estado. Ahora también es sede de campamentos utilizados por grupos armados para entrenar a sus sicarios.

“Todo el pueblo sabe, pero nadie habla del tema”, dijo un habitante de Tepalcatepec, quien relató que todos los días ve hombres de diferentes edades con armas de grueso calibre a bordo de camionetas; salen del pueblo y toman caminos de terracería hasta llegar a las huertas de limón.

“Dicen que ahí entrenan”, añadió un joven, que pidió omitir su nombre por razones de seguridad. “Es que nos tienen intervenidos los teléfonos”, explicó con frases cortas enviadas vía WhatsApp.

El joven aseguró que es difícil la convivencia en su comunidad, pues no es raro encontrar a “la gente del equipo” en tiendas del lugar abasteciéndose de alimentos. “No volteamos”, pero “aunque intentemos no ver, sabemos que están”.

La agencia de fotoperiodismo Cuartoscuro ingresó hasta el corazón de dicha zona para documentar el entrenamiento de los sicarios. Hombres y mujeres armados, con rostros cubiertos, se preparan para la guerra en la zona de producción de limón de Michoacán, que abarca los municipios de Apatzingán, Buenavista, Parácuaro, Aguililla, Tepalcatepec y Múgica.

En ese lugar se producen al menos 600 mil de las 670 mil toneladas de limón que genera anualmente el estado.

“Tenemos diez años padeciendo la inseguridad”, afirmó Bernardo Bravo, presidente del Comité Nacional del Sistema Producto Limón, para un periódico local. Agregó que lo que se vive ahora es mínimo con lo ocurrido hace algunos años.

Actualmente las vías de comunicación están abiertas, tenemos movilidad. Hasta hace unos meses no se podía circular de Coalcomán a Aguililla ni por Tepalcatepec. 

Respecto a la producción de limón, aclaró que actualmente no hay robo del producto, toda vez que hay un alto excedente; “no vale nada, para qué se lo roban”.

Explicó que producir un kilo de limón cuesta un promedio de 8 pesos y actualmente el precio en el mercado es de 5, por lo que los productores prefieren que se eche a perder en los árboles que pagar para que lo corten.

El productor se negó a hablar de los campamentos criminales en esta zona; “estamos trabajando bien”.

No es la primera vez que en Michoacán se habla de la operación de campos de entrenamiento en zonas de difícil acceso o ubicadas en huertos.

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