Mercado europeo limita la producción de naranja orgánica en Sudáfrica

El nuevo protocolo de frío para las naranjas de Sudáfrica está suponiendo un obstáculo casi insuperable para los productores de naranjas ecológicas de Sudáfrica. Los resultados de las pruebas con ceras vegetales en naranjas ecológicas con el nuevo régimen de frío han sido mediocres y no concluyentes, y se han producido daños por frío en cerca del 50% de los envíos de naranjas sin encerar.

«El mercado europeo constituye el grueso de nuestras naranjas ecológicas y, por tanto, el nuevo protocolo de frío ha tenido un efecto devastador para nuestras exportaciones a la Unión Europea», observa Paul Marais, director gerente de la Sundays Organic Growers Association (SOGA), formada en 2005 por un grupo de citricultores ecológicos en el Cabo Oriental. 

Hace diez años, crearon SOGA Organic, la única procesadora certificada de cítricos ecológicos de Sudáfrica, cuya producción ha aumentado más del doble en la última década.

«Teníamos la esperanza de que nos concedieran una exención de este nuevo protocolo, pero no ha sido así. La Citrus Growers’ Association ha defendido los cítricos ecológicos, pero fue en vano», añade.

«Es irónico. Nosotros, como productores ecológicos, nos las hemos apañado para cultivar cítricos sin falsa polilla, y ahora nos están sacando totalmente del mercado», comenta la citricultora ecológica Martli Slabber, de Hexrivier Sitrus, quien cultiva cítricos ecológicos en Citrusdal desde hace una década.

Lo realmente grave, continúa, es que han estado formándose enormemente para manejar plagas sin productos químicos, lecciones que serían de beneficio para el conjunto del sector. «Pero el nuevo protocolo ha puesto límite a todos nuestros esfuerzos».

Explica que, como parte del requisito anterior de 4°C para enviar su fruta, han tenido que cortar 1.800 frutas por huerto para demostrar que no ha habido interceptaciones de falsa polilla (FCM). «No hemos encontrado FCM porque hay tantos microbios en el suelo que trastocan a la polilla», afirma.

De hecho, desde que la polilla se declaró plaga de cuarentena en la UE hace tres años, no ha habido ninguna interceptación de FCM en las naranjas ecológicas de Sudáfrica.

«Somos productores y exportadores ecológicos certificados y la normativa de la UE nos pilla totalmente desprevenidos», continúa Martli.

Martli ha optado por comercializar sus naranjas ecológicas como si fueran convencionales, lo cual no resulta sostenible. «Por el momento, he dejado de enviar naranjas ecológicas a la UE porque no tenemos claro cómo hacerlo sin daños».

Por parte de SOGA, han intentado encontrar mercados alternativos como Canadá. «Pero los incrementos desorbitantes de los costes de envío han acabado con toda esperanza de beneficios. Por la misma razón, las tarifas de envío a la UE han tenido un efecto similar en nuestra rentabilidad», dice Paul.

Mantiene que el sector ecológico tiene que convencer a la Unión Europea de que tiene suficiente mitigación contra la falsa polilla.

Hay algunas posibilidades para los cítricos ecológicos en Escandinavia y el Reino Unido, pero la UE es fundamental para los citricultores ecológicos de Sudáfrica, un grupo que, sin duda, ha crecido en la última década.

«No hacemos zumo concentrado, solo NFC (no hecho con concentrado). El zumo ecológico tiene un mercado más amplio que la fruta sin procesar, pero, de nuevo, los aumentos desorbitantes de las tarifas de envío le han restado beneficios (y gracia)», subraya Paul.

«Este ha sido el primer año que podíamos suministrar naranjas ecológicas Washington Navel y Valencia después de nuestro periodo de conversión de tres años. Fue nuestra primera cosecha. Ahora, es muy difícil seguir desarrollándonos hasta que tengamos claridad», dice Martli. «Esto tiene un efecto tremendamente grave en nuestra comercialización».

Ahora es cuestión de resguardarse y sobrevivir, indica.

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