La mandarina es parte importante del altar de muertos, además de que en octubre es su temporada por lo que ya sea grande o pequeña es cuando mejor sabor tiene y por su colorido no pueden faltar en la celebración de Día de Muertos.
En estos días aún se les puede encontrar con su cascara verde, en mercados, tianguis y Centrales de Abasto es de las frutas que más predominan en los puestos y aunque no está todavía en su mejor precio, pero los consumidores consideran que ya es accesible al bolsillo.
La ofrenda de Día de Muertos es una tradición sagrada y milenaria que para los mexicanos significa la oportunidad de compartir con nuestros difuntos el pan y la sal. Las mandarinas usualmente se colocan en el altar de Día de Muertos por su color naranja que de acuerdo con las creencias nahuas, este es el único color que puede ser visto por nuestros muertos durante su regreso del Mictlán, por ello, se suelen hacer caminos con los pétalos de la flor de cempasúchil. Además, en las culturas mesoamericanas, el naranja es un color que solía significar luto.
Durante octubre, el precio de estos cítricos varía dependiendo el lugar donde se adquiera; en la Central de Abasto de la Ciudad de México su precio osciló entre los $14.50 y los $16.00 el kilogramo, aunque es de destacar que los frutos son de tamaño pequeño; las mandarinas grandes llegan a costar entre $35 y $70 pesos el kilo. En supermercados, sin importar el tamaño, los precios van desde los $25 hasta los $80 el kilo.
Este cítrico es rico en vitaminas C, B1, B2 y B6, flavonoides, betacaroteno y aceites esenciales. También contiene potasio, calcio y magnesio así como hierro, cinc, fibra y fósforo.
En las membranas e hilos blancos de los gajos se concentran grandes cantidades de fibra y hesperidina, que tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que mejoran el crecimiento neuronal, el flujo sanguíneo, la memoria y la función cognitiva.
En la cocina además de los gajos, se pueden aprovechar la cáscara, el jugo e incluso las hojas en infusión, ya que se puede rallar la cáscara de la mandarina ecológica sobre una ensalada o postres.

