En honor a La Guadalupana, corren con 70 kilos de naranjas en la espalda

Con un canasto en la espalda, cargando casi 70 kilos de naranjas, Ambrosio Andrés Román ganó la tradicional Carrera Anual de Coloteros, en honor a la Virgen de Guadalupe. 

El hombre, de 38 años de edad, recorrió los dos kilómetros de trayecto con sus compañeros, en total 40 competidores, todos ellos dedicados a la pizca (corte) de naranja, en la región más importante de producción citrícola de Tamaulipas, Güémez. 

Desde las 9:00 horas, los participantes comenzaron a reunirse en su tradicional punto de trabajo conocido como La Báscula, que se ubica en la carretera Ciudad Victoria a Monterrey, en los límites del poblado Plan de Ayala con El Carmen, del municipio de Güémez. 

Previo a la salida, el organizador de la carrera, Rogelio Murrieta, explicó que la tradición lleva 17 ediciones con una ruta de 2 kilómetros, que los corredores deben recorrer colote (canasto) en la espalda, el cual contiene entre 65 y 70 kilos de naranja valencia. 

Murrieta, oriundo de Jalocingo, Veracruz, explicó que solo aceptan a pizcadores de la región. Aunque algunos de los trabajadores son originarios de Veracruz, Puebla y San Luis Potosí, todos trabajan en esta zona. 

-“¿Aceptarían a atletas que quieran correr?», se le pregunta. 

-“No creemos que puedan participar con el colote en la espalda”, respondió con una sonrisa.

A diferencia de las competencias deportivas, el coordinador aclaró que, “aquí no hay gimnasio, ni nada, ni pista de tartán, el entrenamiento es a diario en las huertas de naranjas”. 

Esto lo corroboró el ganador del año pasado, Miguel Ángel Cruz, de 27 años de edad, “mi preparación consiste en salir a diario con mi cuadrilla”; mientras que Santiago Ramírez, padre de un corredor, comentó que las jornadas de trabajo comienzan a diario desde las cinco de la mañana, “llegamos a esperar al patrón para salir en camiones a cortar naranjas”. 

A las 10:00 horas el alcalde de Güémez, Lorenzo Morales, dio el banderazo de salida, luego de la bendición del sacerdote Enrique Gómez, acompañada de una advertencia: “Al final tendremos misa para agradecer a la Virgen de Guadalupe, los que participan no sean tan baquetones y al llegar, no salgan a mamar al becerro”. 

El arranque es una escena impresionante, que semiparaliza la vialidad en la carretera, porque los automovilistas se detienen para tomar fotografías o grabar videos con sus teléfonos celulares; mientras que los pizcadores avanzan a gran velocidad y en el sonido de ambiente se escucha la canción tradicional de estas fiestas: “la Guadalupana, la Guadalupana, la Guadalupana bajó al Tepeyac”. 

A lo largo de la ruta, familias completas disfrutaron la travesía, aplaudieron y tomaron fotos. 

La mayoría de los corredores llevó su “sta”, es decir, a sus amigos, quienes les proporcionaron agua o les echan aire con cartones a lo largo del recorrido. 

Los hombres avanzaron con sus canastos en la espalda. Aquí les llaman colotes, es la herramienta principal de quienes realizan el trabajo más rudo en la cosecha de naranja. 

Al cruzar el puente del Río Purificación entran ya a territorio del poblado El Barretal, del municipio de Padilla, con Ambrosio.

Andrés Román que no aflojó el paso y se enfiló a la meta en primer lugar, en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, cobijado por una gran ovación de la multitud. 

El ganador, quien recibió 10 mil pesos en efectivo, es originario de Zacate Colorado, del municipio de Tihuatlán, Estado de Veracruz. 

“Tengo ocho años que vengo a trabajar aquí y es la primera vez que participo, estoy muy contento, agradezco a la virgencita y le dedico el triunfo a mi hijo Jesús Daniel”, contó emocionado. 

Con patrocinio de muchos comerciantes y productores de la región, además del Ayuntamiento de Güémez, también se premió al segundo lugar con 7 mil pesos, al tercero con 5 mil; y hubo más premios en efectivo de 4 mil 500, 2 mil y del lugar 11 al 40 premios de consolación de 500 pesos a cada uno. 

“Es una fiesta con la cual también se festeja a los trabajadores que a diario ayudan con la producción de esta región citrícola, la más importante de Tamaulipas”, señaló Lorenzo Morales. 

Así, los pizcadores de naranja, exhaustos pero felices, una vez más han cumplido con su tradición de correr en honor a la Virgen de Guadalupe. 

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