El método ancestral que guía el tiempo para la siembra: las cabañuelas

Desde hace siglos, los antiguos campesinos diseñaron un método que, a través de la observación y el registro de las lluvias de enero, permitía determinar cuál sería el clima durante el resto del año. Este método tradicional de predicción climatológica se le conoce como “las cabañuelas”.

Así al llegar un año nuevo, los agricultores levantan la mirada, guardan silencio y ponen toda su atención alrededor con el fin de sentir el calor, la brisa o el frío en el campo.

Transmitida esta creencia de generación en generación, los primeros 24 días de enero definirán las condiciones del clima, es decir que estos días son el presagio del temporal que predominará durante todo el año.

Las cabañuelas son un entonces, el método tradicional de predicción meteorológica a largo plazo sin base científica. Predicen el clima en los próximos 12 meses del año, observando el comportamiento de las condiciones meteorológicas de los primeros 12 días de enero.

Así, por ejemplo, el clima observado el 1 de enero, le corresponde al mes de enero; 2 de enero correspondería a febrero; el 3 de enero, a marzo; el 4 de enero, a abril, y así, sucesivamente, hasta llegar al día 12, el cual correspondería a diciembre.

Algunas culturas también aplican las cabañuelas de regreso o de forma descendente, es decir, del 13 al 24 de enero, siendo el día 13 el mes de diciembre; el 14, noviembre, y así de forma sucesiva hasta llegar de nueva cuenta al mes de enero el día 24.

Desde el punto de vista científico, las cabañuelas carecen por completo de sentido a la hora de obtener predicciones sobre el tiempo meteorológico, debido a que no se puede realizar una predicción correcta observando solamente el tiempo de un lugar concreto; sin embargo, en algunas regiones del mundo aún se utiliza este viejo método de predicción.

Para México en particular, se definen a las cabañuelas como las lluvias en los meses de invierno. Se cree que los aztecas adoptaron de los mayas este conocimiento (el cual se adaptó al calendario cristiano). En ambos casos sus calendarios constaban de 18 meses de veinte días cada uno, más cinco días adicionales que no entraban en los meses.

Es difícil establecer con exactitud los orígenes de esta tradición, pero se cree que surgió en el Zamuc, o “Fiesta de las Suertes”, del calendario babilónico, cuya versión hebrea sería la “Fiesta de los Tabernáculos”

Entonces, bajo este proceso se prepara la tierra para los cultivos, lo que pronostica con este método el tiempo de cosecha y siembra. A decir de los campesinos, este mecanismo ayuda a prevenir una posible sequía, heladas u otros fenómenos naturales que pongan en riesgo su trabajo.

El cambio climático ha provocado que ya no confíen tanto en las cabañuelas; ahora las temporadas de lluvia tardan en llegar y eso retrasa el proceso de siembra.

Por esta razón y siguiendo la tradición, podemos decir que de acuerdo con las cabañuelas de este año, Enero será un mes frío y seco, Febrero, templado y seco, y Marzo muy frío y seco, esto según lo observado. Ya veremos si se cumple el pronóstico, tomando en cuenta los tres primeros días del año nuevo.

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